"¿Quién te enseñó a hacerlo?
Nadie. Creo que yo aprendí sola."

EL PROYECTO

Repartiendo tareas. Trabajo doméstico no remunerado, una responsabilidad para compartir.

En México, como en gran parte del mundo, el trabajo doméstico no remunerado no es reconocido, es decir, todas las actividades que permiten que una familia pueda cumplir con sus responsabilidades de trabajo y estudio, como es la limpieza, mantenimiento y administración de la casa, tener la ropa limpia, la comida preparada, las compras hechas, el cuidado de las hijas y los hijos o de las abuelas, abuelos o enfermos, y un sinfín de actividades, siguen sin ser apreciadas en su justa dimensión, aún cuando corresponden al 24.2% del Producto Interno Bruto (PIB), según cifras del INEGI (Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares de México, CSTNRHM, 2015), contra un 17.7 % en actividades manufactureras o un 16.4% del comercio. De tal manera que si este fuese un empleo requeriría de varios miles de pesos de pago mensual.

Gráfica del PIB y trabajo doméstico no remunerado

Por otra parte, según la Encuesta Nacional sobre Uso de Tiempo (ENUT), son las mujeres quienes más tiempo dedican a esta actividad no remunerada, pero muy necesaria; en promedio 42.3 horas semanales, mientras que los hombres, si es que la realizan, tan sólo le dedican 15.2 horas a la semana, y esto sin pensar que muchas de ellas también cuentan con un empleo remunerado que ocupa otra gran parte de su tiempo.

Todo esto se complica aún más cuando de mujeres jefa de familia se trata, pues al no compartirse la vida familiar con una pareja y todas las responsabilidades que ello implica, la carga de trabajo por lo menos se duplicará, para cumplir tanto con las labores del hogar como con el empleo que provea el sustento económico familiar, generando un desgaste fuerte en las mujeres, tanto físico como emocional.

Por lo que es necesario modificar los comportamientos familiares relacionados con el trabajo doméstico no remunerado, de tal manera que las actividades necesarias para el mantenimiento del hogar sean una responsabilidad compartida.

A la par, es necesario que se visibilice y se reconozca a nivel social, con aportaciones como las que hizo el INEGI, en 2015, al reconocer su valor como PIB a nivel nacional; o generando días que inviten a la reflexión del mismo, como sucede con el Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se celebra cada 22 de julio, desde 1983. Sin embargo, no será suficiente con invitar al análisis de la situación o a que las mujeres no realicen actividades domésticas con la intención de visibilizar la importancia de su trabajo, sino más bien hace falta trabajar día con día en modificar los patrones de conducta arraigados en las familias y en la sociedad misma, los que mantienen desvalorizado el trabajo doméstico. A la vez que se proponen y elaboran políticas públicas que atiendan el problema.

Actividades desarrolladas

Como parte del proyecto se llevaron a cabo varios talleres en 4 Delegaciones de la Ciudad de México: Benito Juárez, Cuauhtémoc, Iztapalapa y Tlalpan. En estos, se les pidió a quienes asistieron, su colaboración para responder a un Cuestionario-Diagnóstico y su participación en las actividades del taller.

Resultado del análisis del "Cuestionario-Diagnóstico" es que se elaboraron las siguientes gráficas, las que nos ayudan a comprender mejor qué está sucediendo y qué podemos hacer:

Gráfica: Jefas de familia

Con respecto a las mujeres que participaron en los talleres encontramos que casi todas se consideran jefas de familia, y en una menor proporción se identificaron como madres solteras.

Gráfica: ¿Tu mamá era jefa de familia?

Y ante la pregunta de si es que su madre era jefa de familia o madre soltera, nos encontramos casi con la misma proporción.

Gráfica: ¿Tu abuela era jefa de familia?

También preguntamos por las abuelas, en donde parece existir la misma cantidad de mujeres que han sido jefas de familia o madres solteras.

Gráfica: Edades de las participantes

En relación con las edades vimos que las mujeres que más fácilmente pudieron acudir a los talleres están entre los 36 y los 55 años.

Gráfica: Estado civil

De ellas la gran mayoría están solteras o en unión libre, lo que posiblemente les facilita tomar sus propias decisiones y poder asistir a actividades que les permiten reflexionar sobre sus propias experiencias, ya sea para mejorar su calidad de vida o encontrar soluciones a los problemas que enfrentan.

Gráfica: Ocupación

En cuanto a su ocupación, fue de Iztapalapa de donde pudieron acudir una mayor parte de amas de casa, seguidas de mujeres asalariadas de Cuauhtémoc y también Iztapalapa.

Gráfica: ¿Vives sola con tus hijas e hijos?

De las mujeres que participaron, fueron las de Iztapalapa las que más reportaron vivir sólo con sus hijas e hijos, ya sea como jefas de familia o como madres solteras; seguidas de Cuauhtémoc, luego Tlalpan y por último Benito Juárez.

Gráfica: Horas a la semana dedicadas al trabajo doméstico

En el cuestionario la gran mayoría respondió que dedica entre 1 y 10 o entre 11 y 20 horas al trabajo doméstico, y fueron muy pocas las que consideraron que son más de 100 horas. Sin embargo, al momento de realizar el ejercicio de "La Agenda", casi todas se sorprendían de ver que en realidad era muchísimo más tiempo el que dedican a trabajar en casa, y el muy poco tiempo que tienen para el descanso.

Gráfica: ¿Quiénes participan en el trabajo doméstico?

El tiempo real que dedican al trabajo en casa se ve claramente reflejado en esta gráfica, pues son las mujeres que asistieron a los talleres quienes se encargan en su gran mayoría de las labores domésticas, seguidas de sus hijas o hijos.

Gráfica: ¿De qué se encargan hijas e hijos?

Encontrando que en general las hijas o hijos participan en labores de tipo individual, para su propio beneficio, como es tender su cama o lavar los platos, y son los menos quienes cuidan de otras u otros o preparan la comida.

Gráfica: ¿Cómo lo hacen?

En cuanto a de qué manera realizan tanto hijas o hijos las actividades domésticas, a la gran mayoría no le gusta hacerlo, aunque sí hay quienes lo hacen con gusto. Siendo este rubro el que permite pensar que es aquí donde más habrá que trabajar el cambio de comportamiento, y propiciar, a través de la educación en la infancia, el agrado por participar en las tareas domésticas.

Gráfica: ¿Por qué las hijas no colaboran?

Al igual que la gráfica anterior, esta permite también observar los motivos que hacen que las HIJAS no quieran participar de las labores en casa, pues la gran mayoría considera que es la mamá quien debe encargarse de estas. Nuevamente son aspectos que pueden ser modificados a través de la educación temprana, pero también hay que propiciar cambios culturales que ayuden a transformar los estereotipos y los roles de género. Asimismo, llama la atención la falta de tiempo, otro aspecto importante a trabajar tanto al interior de las familias como en la sociedad en la que hoy vivimos.

Gráfica: ¿Por qué los hijos no colaboran?

Casi igual a las respuestas sobre las hijas, ya que también consideran que es la mamá quien debe encargarse del trabajo doméstico, aunque para el caso de los HIJOS aparece también quienes consideran que es trabajo de mujeres. Una vez más, nos señala la necesidad de trabajar con hombres y mujeres desde la infancia, tanto en casa como en la escuela, para lograr transformar los estereotipos y roles de género.

Asimismo, como parte de las dinámicas de los talleres se realizó el ejercicio "Cuánto Cuesta", el que permitió visibilizar el valor económico que tiene cada una de las actividades que se realizan en casa, y junto con la información proporcionada sobre cada uno de los temas expuestos, darse cuenta de que al trabajar en casa también están contribuyendo a la economía del país.

Otro de los ejercicios fue "La Agenda", el que hace ver el tiempo que se dedica a cada tarea en casa, y la necesidad de repartirlas entre la familia, para así poder contar con tiempo libre para el descanso. Este, en especial, es un ejercicio que permite reflexionar sobre la invisibilidad del trabajo doméstico, pues como ya vimos en las gráficas, muchas mujeres no contabilizan el tiempo real que se dedican al trabajo de casa, pues muchas de sus actividades pasan desapercibidas aún para ellas mismas.

También forman parte del proyecto los materiales elaborados para llevarse a casa: el cuadernillo para fortalecer las capacidades administrativas y financieras de las mujeres y el folleto dirigido a los hombres, el cual tiene como objetivo crear conciencia sobre el valor del trabajo doméstico, su gran invisibilidad y lo importante que es que se realice; así como la necesidad de que las tareas de casa no sean una actividad que limite el crecimiento y el descanso de quienes las realizan, la que en su mayoría son mujeres.

Por último, se llevaron a cabo algunas entrevistas, de las que destacó el hecho de que las mismas mujeres han invisibilizado a las mujeres de las que aprendieron a hacer las labores de casa, pues en su gran mayoría consideraron que ellas solas son las que aprendieron a realizarlas, sin darse cuenta de que son actividades que se han transmitido en su familia, en gran parte, de mujer a mujer, y día con día, mientras crecían.