"Es responsabilidad de todos, porque todos ensucian."
EL PROYECTO
Repartiendo tareas. El trabajo doméstico es responsabilidad de todas y todos.
Este año, nuestro trabajo, da continuidad al proyecto del año anterior en que trabajamos con mujeres. Al igual que entonces, consideramos también importante tener como principal objetivo la elaboración de un "Diagnóstico-Base" que nos permita, en este caso, conocer la percepción y participación que niñas y niños en México tienen sobre el trabajo doméstico NO remunerado, o economía de cuidado, como nombran algunas economistas a estas actividades. Al igual que antes, iniciamos con una investigación documental, buscando nueva información sobre el tema y profundizando en algunos otros tópicos que han ido surgiendo como resultado de la experiencia previa y de la necesidad de trabajar ahora con niñas y niños, como los temas de familia, emociones, violencia, y formas de acceder a la participación de las labores domésticas y el reconocimiento de la colaboración en familia, entre otros; con el fin de encontrar maneras de resignificar y visibilizar el trabajo doméstico, así como de generar estrategias para incentivar la participación en estas actividades por parte de todas y todos los integrantes de las familias.
Por otra parte, este año también realizamos talleres, pero esta vez con niñas y niños de escuelas primarias, tanto públicas como privadas, lo que nos permitió trabajar con una población que es clave para lograr modificar el comportamiento con respecto a la participación y valoración de las tareas en casa, además de profundizar así en un aspecto que fue muy importante en el proyecto anterior: escuchar las experiencias de niñas y niños, requerido como parte de esos resultados.
Asimismo, la participación de madres, padres y familia (abuelas y hermanas en algunos casos) de las niñas y niños nos fue muy valiosa, ya que nos posibilitó escuchar la voz de los hombres, a la vez que ellos escuchaban a las mujeres y compartían con sus hijas e hijos lo aprendido en el taller y su propia experiencia con respecto al trabajo doméstico NO remunerado.
Finalmente, tanto los cuestionarios aplicados a niñas y niños, como las entrevistas realizadas a mamás y papás que participaron en el taller, nos proporcionaron material muy útil para la elaboración del "Diagnóstico-Base." A la vez que logramos continuar sensibilizando sobre el tema, ya sea por el taller mismo, como por los materiales didácticos que les fueron entregados a quienes participaron.
Antecedentes
En México, como en gran parte del mundo, el trabajo doméstico no remunerado no es reconocido, es decir, todas las actividades que permiten que una familia pueda cumplir con sus responsabilidades de trabajo y estudio, como es la limpieza, mantenimiento y administración de la casa, tener la ropa limpia, la comida preparada, las compras hechas, el cuidado de las hijas y los hijos o de las abuelas, abuelos o enfermos, y un sinfín de actividades, siguen sin ser apreciadas en su justa dimensión, aún cuando corresponden al 24.2% del Producto Interno Bruto (PIB), según cifras del INEGI (Cuenta Satélite del Trabajo no Remunerado de los Hogares de México, CSTNRHM, 2015), contra un 17.7 % en actividades manufactureras o un 16.4% del comercio. De tal manera que si este fuese un empleo requeriría de varios miles de pesos de pago mensual.
Por otra parte, según la Encuesta Nacional sobre Uso de Tiempo (ENUT), son las mujeres quienes más tiempo dedican a esta actividad no remunerada, pero muy necesaria; en promedio 42.3 horas semanales, mientras que los hombres, si es que la realizan, tan sólo le dedican 15.2 horas a la semana, y esto sin pensar que muchas de ellas también cuentan con un empleo remunerado que ocupa otra gran parte de su tiempo.
Todo esto se complica aún más cuando de mujeres jefa de familia se trata, pues al no compartirse la vida familiar con una pareja y todas las responsabilidades que ello implica, la carga de trabajo por lo menos se duplicará, para cumplir tanto con las labores del hogar como con el empleo que provea el sustento económico familiar, generando un desgaste fuerte en las mujeres, tanto físico como emocional. Por lo que es necesario modificar los comportamientos familiares relacionados con el trabajo doméstico no remunerado, de tal manera que las actividades necesarias para el mantenimiento del hogar sean una responsabilidad compartida.
A la par, es necesario que se visibilice y se reconozca a nivel social, con aportaciones como las que hizo el INEGI, en 2015, al reconocer su valor como PIB a nivel nacional; o generando días que inviten a la reflexión del mismo, como sucede con el Día Internacional del Trabajo Doméstico, que se celebra cada 22 de julio, desde 1983. Sin embargo, no será suficiente con invitar al análisis de la situación o a que las mujeres no realicen actividades domésticas con la intención de visibilizar la importancia de su trabajo, sino más bien hace falta trabajar día con día en modificar los patrones de conducta arraigados en las familias y en la sociedad misma, los que mantienen desvalorizado el trabajo doméstico. Además de proponer y elaborar políticas públicas que atiendan el problema.
Actividades desarrolladas.
Como parte del proyecto, durante los meses de septiembre a noviembre de 2018, se llevaron a cabo 8 talleres en 8 escuelas de la Ciudad de México (4 privadas y 4 públicas), en Benito Juárez, Coyoacán, Iztacalco y Tlalpan. Para la realización de estos se solicitó a las escuelas que el grupo de participantes estuviera compuesto por 15 niñas y 15 niños con el siguiente perfil: ser un grupo mixto y multigrado, con niñas y niños tanto líderes como quienes participan poco o han sufrido de acoso, con el objetivo de que además de trabajar para reconocer el valor del trabajo doméstico, se llevaran herramientas para la convivencia en paz y el trabajo en equipo y colaborativo, tanto en casa como en su entorno social.
En los talleres se les pidió a niñas y niños su colaboración para responder un cuestionario- diagnóstico, además de trabajar con ellos los temas de género y de trabajo doméstico NO remunerado. Asimismo, se invitó también a sus familias, pidiéndoles que se integraran al taller durante la última hora de este, con el objetivo de que pudieran conocer lo que sus hijas e hijos habían trabajado y además pudieran compartir su experiencia con respecto al trabajo de casa y el cuidado de la familia. También se les pidió a 5 de las mamás o papás su apoyo, respondiendo una entrevista, a fin de conocer a mayor profundidad algunos aspectos relacionados con el trabajo doméstico no remunerado.
En total participaron 223 niñas y niños, con edades desde los 5 años hasta los 12.
Los cuestionarios.
Como parte de las respuestas que niñas y niños nos dieron a través de los "Cuestionarios- Diagnóstico" que se les aplicaron es que pudimos elaborar las siguientes gráficas, mismas que son útiles para entender un poco más la percepción que tienen niñas y niños del trabajo doméstico no remunerado, así como de su participación en este:
Con respecto a la participación que niñas y niños tienen en el trabajo doméstico, podemos ver que en escuelas privadas la gran mayoría respondió que sí participa en tareas de cuidado y limpieza de la casa, mientras que en escuelas públicas 17 nos dijeron que no lo hacen, lo que nos llevó a pensar que requerimos indagar esta diferencia con mayor profundidad.
En cuanto a qué actividades realizan podemos ver que la gran mayoría participa tendiendo su cama, lavando los platos o tirando la basura, aunque encontramos que también se hacen cargo de sus hermanas o hermanos pequeños, pero lo hacen menos en actividades que en muchos espacios son consideradas hasta denigrantes, como es "lavar el baño", lo que también es necesario investigar de manera más profunda, para entender desde su propia perspectiva por qué esta división de tareas.
Cuando les preguntamos qué sienten al participar en las labores domésticas, la gran mayoría contestó que les gusta hacerlo, lo que nos amplía la información que el INEGI proporciona sobre este tema en su Atlas de Género, donde podemos observar cómo conforme los rangos de edad aumentan la brecha de desigualdad también, pasando de una participación de las mujeres de 69.72% y de los hombres un 50.41%, en población de entre 12 y 14 años, lo que significa una brecha de 19.31%, al máximo entre los 55 y 64 años, donde la participación de las mujeres es del 94.47%, mientras que de los hombres es de 58.29%, una brecha de 36.18%.
En cuanto a quiénes consideran que deben hacer el trabajo de cuidado y limpieza de la casa y la familia casi la totalidad nos respondió que debe ser toda la familia la que se encargue de llevarlo a cabo. Sin embargo, como apreciamos en la gráfica siguiente quienes más se encargan de realizar las labores de casa siguen siendo las mujeres, en particular la mamá, lo que señala la necesidad de continuar trabajando por eliminar esa desigualdad de género.
Al preguntar por la distribución de tareas en casa, podemos apreciar que las mujeres, sus mamás, son las que siguen haciéndose cargo de gran parte de las actividades domésticas, mientras que la participación de los hombres sigue estando muy por debajo de las mujeres, lo que nos muestra que trabajar el tema del trabajo doméstico NO remunerado es una necesidad que debe ser atendida desde todos los espacios de la vida familiar y pública.
Ante la pregunta sobre la importancia del trabajo doméstico NO remunerado, podemos ver que a estas edades les parece, en general, que es muy importante, por lo que es necesario continuar el trabajo con la población de estas edades para conservar tanto el gusto por participar, como el reconocimiento del valor que este trabajo tiene.
Asimismo, como parte de las dinámicas de los talleres se revisaron los temas de género y de trabajo doméstico NO remunerado. En el primero se trabajó la diferencia entre hombres y mujeres, y los estereotipos que la sociedad construye, como ser "héroes" o "princesas". Este tema propiciaba en niñas y niños mucha participación e inquietud, pues compartían lo que en muchos casos les comentan en la familia o escuchan de la gente adulta: que las niñas no deben usar juguetes de niños y deben vestir de rosa, o que los niños no pueden jugar con las muñecas ni ser cariñosos. Ante esto, ellas y ellos consideraban que no debiera ser así, muy por el contrario, todas y todos pueden jugar con muñecas y ositos, y mostrar su cariño y afecto, a la vez que las niñas también pueden jugar con lo de los niños, y hasta ver "películas de miedo".
El otro tema revisado fue el del trabajo doméstico NO remunerado, con el que nos compartieron que en general hoy sus papás ya participan de manera más activa en el cuidado de la casa y la familia; y los niños también lo hacen, y con gusto, pues disfrutan de preparar comida, poner la mesa o lavar los platos, asumiéndolo como una responsabilidad con la que colaboran en la familia.
Para reforzar el tema en casa, se llevaron algunos materiales: un cuadernillo, que contiene lo que se trabajó en el taller; un "pizarrón de las tareas", en donde se pueden repartir las actividades semanales entre la familia y un imán para colocar en el refrigerador, de tal forma que no olviden que el trabajo doméstico es responsabilidad de todas y todos.
Por último, nuevamente hicimos entrevistas, entre las mamás y los papás de las niñas y los niños que participaron en los talleres. Estas nos permitieron profundizar un poco más tanto en lo que el año anterior nos habían compartido las mujeres como escuchar ahora también a los hombres. Asimismo, les compartimos a ellas un folleto sobre finanzas, con lo que buscamos también encontrar otra manera de resolver los asuntos administrativos de la casa y la familia.